Tomando agua de la llave del baño porque era tedioso sacar el seguro y dar un paso fuera del único lugar en el que por lo menos estaba medianamente cómodo.
Mirando la pantalla de la laptop sin duda parezco un adicto, pero empiezo a extrañar a mis amigos online más que a los reales, más que a mi familia incluso.
El techo, blanco, con el foco a medio prender dado que está dañado, sintiendo el ardor hormigueante en mi muslo mientras presiono un papel de baño contra este.
Una dulce sensación de control que definitivamente no tendré en nada más que no se trate de mí.
Mirando la cama y recordando las varias veces en las que lloré en el suelo hasta dormirme, sin querer siquiera tocar alguna de las cosas que me dio ella, como la cama, y fallando en el intento porque incluso el suelo le pertenece.
Al menos el suelo está frío en este invierno tan caluroso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario